dijous, 17 de febrer de 2011

Los dados estaban trucados desde el principio.


En el silencio de mi soledad oigo el eco de tu voz.

He recorrido todos los estrechos y largos pasillos de mi mente, abriendo y cerrando todas las puertas forjadas con llave de todos mis recuerdos. Luego, después de estarme un buen rato mirándolos, hurgando dentro de todas las habitaciones, llenas de momentos y personas, he bajado directa por unas escaleras, que casi parecía una rampa, cayéndome y rebotando encima de mi diminuto corazón.

Vivir viviendo.

"Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre" Mahatma Gandhi.

A veces me pregunto que pasaría si todo el mundo viviera su día a día como si mañana fuese el ultimo de su vida. Pensando solo en la felicidad que te recorre de arriba abajo al cruzar la mirada con alguien y comprender la riqueza léxica de todo lo que ha conseguido decir, por ejemplo.

Contemplando a un niño dando vueltas en un pequeño carrusel de feria diciendo adiós o hola (no he sabido nunca muy bien que se tenia que decir en estos casos), a sus padres que, aún sin saberlo, le devolvían ese saludo todas las veces que giraba.

Abrazando a tus amigos cada vez que te hacen sonreír y dándoles las gracias por lo increíbles que son.

Viviendo quizás, una preciosa historia de amor con una preciosa persona también, cual Romeo y Julieta. Una historia que cuando empieza sabes de sobras, casi como cuando firmas un contrato de trabajo, que algún día puede ir mal y terminar. Pero tu sin embargo tu firmas con los ojos cerrados y tapados por cuarenta mil pañuelos de color negro azabache encima.

Y mi pregunta es: ¿No sería más fácil para todos limitarnos únicamente a vivir? A vivir viviendo me refiero. Disfrutando de todos los diminutos placeres que nos da la vida. Disfrutando de momentos, de lugares, de personas.

Voy a vivir como si fuera a morir mañana, pero voy a vivir viviendo para siempre.