dilluns, 1 de novembre de 2010

¿Sabes esa sensación que experimentas cuando cruzas una mirada con alguien desconocido? Alguien completamente ajeno a tu vida, a tus sueños y a tus problemas.

Alguien que no sabes muy bien como ha conseguido captar tu atención entre un millón de ojos más. Ese alguien que te roba una sonrisa esperanzadora que hacia mucho tiempo que nadie robaba.

En un momento llenas tu cabeza de diminutos sueños, y como no, de enormes preguntas.

Ese alguien que por casualidad el día siguiente te presenta un amigo o simplemente no sabes muy bien como, pero te lo vuelves a encontrar a una hora y en un sitio diferente.

Una curiosa mirada que recuerdas cada noche antes de irte a dormir, y que sin embargo, al día siguiente lo vas a recordar todo algo confuso, y como algo tan simple como un bonito sueño.

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